No nacemos hombres ni mujeres…

Somos construidos como tales por una cultura generizada que construye seres sexuados manipulando cuerpos y subjetividades, para reproducir determinadas lógicas de poder y dominación.

Los individuos que subvierten con sus cuerpos o subjetividades esta construcción binaria, desnudándola como histórica y contingente, sufren las más espantosas formas de violencia y represión. Todos los años decenas de travestis son asesinadas por la policía en la Provincia de Buenos Aires y cientos de bebes intersexuales son sometidos a cirugías cruentísimas con el objetivo de adaptar sus genitales a las normas dicotómicas del género, masculino y femenina.

El mundo se encuentra ordenado en correspondencia a esta construcción dicotómica. Innumerables locus culturales y espacios físicos se encuentran generizados, convirtiéndose en lugares de exclusión para los individuos que transgreden las normas.

Los baños son importantes instituciones en la construcción diferencial de hombres y de mujeres, y se constituyen en lugares de marginación de los transgresores.

  • ¿A que baño deben ir las travestis?
  • ¿Y los hombres trans?
  • ¿Y las mujeres masculinas?
  • ¿Y gays y lesbianas?

Cuanto más desnudemos la productividad normativa de las instituciones del sistema, más cerca estaremos de librarnos de la opresión de las normas de la masculinidad y la femineidad, y más cerca de nuestra propia libertad.



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